Capítulo V: El torneo de Kashi

Capítulo V:  El torneo de Kashi 1El joven príncipe Vichitravirya era ya el único hijo de Satyavati, por lo cual ahora era el centro de todas sus esperanzas. Bhishma era para él como un padre.

Pasaron los años, hasta que llegó un tiempo en que Bhishma empezó a pensar en el matrimonio del príncipe. El rey de Kashi tenía tres hijas encantadoras: Amba, Ambika y Ambalika. Y en los oídos de Bhishma llegó la noticia de que en la corte de Kashi se iba a celebrar una fiesta de Swayamvara para las tres princesas. Hasta entonces había sido costumbre del rey de Kashi sus hijas a los príncipes de la casa de los Kurus, por lo cual Bhishma se resintió mucho con él, y emprendió camino hacia la cuidad donde se celebraba el Swayamvara.

Cuando Bhishma llegó, ya hacía rato que el festejo ceremonial estaba transcurriendo. Habían venido reyes de muchas cuidades de la India y en el aire flotaba el perfume de las flores y el brillo de las joyas que llevaban los príncipes asistentes.

En cuanto vieron entrar a Bhishma, comenzaron a cruzarse entre ellos risas y comentarios burlones: “la belleza de las princesas podría hacer flaquear los votos de un rishi, ¿cuánto mas no habría de sucederle a un solterón como Devavrata, y un mero mortal?”

Bhishma se dirigió a todos ellos con voz fuerte y les dijo:

            - Ciertamente he venido a asistir al Swayamvara, y me voy a llevar a las tres princesas a Hastinapura. Serán reinas en la Casa de los Kurus como esposas de mi hermano menor Vichitravirya. Y si os atrevéis a rescatarlas oponiéndoos a mí, estoy preparado para luchar con cualquiera de vosotros. Sin vacilación alguna, Bhishma cogió de la mano derecha a las princesas y las subió una a una a su carroza.

El rey de Kashi estaba furioso y recurrió a los reyes presentes en petición de ayuda: una lucha fiera se desató entre los reyes y Bhishma, el cual les fue abatiendo fácilmente hasta quedar libre de ellos. Ya se disponía nuevamente a emprender su marcha cuando el rey Salva, que era un gran héroe, desafió a Bhishma a una lucha singular. Recién comenzada la lucha logró herir a Bhishma en el pecho, el cual se enardeció aún más y en un arrebato de coraje desarmó completamente al rey Salva abatiéndolo a tierra, quedando su vida a merced del vencedor. Pero Bhishma le perdonó la vida y regresó a la capital Kuru sin ningún obstáculo más en su camino.

Se dirigió a los aposentos de Satyavati y le presentó a las tres princesas:

- Mira, madre – le dijo -, éstas son las esposas que he traído para Vichitravirya.

Satyavati y el príncipe estaban muy complacidos. Entonces, la mayor de las tres, Amba, dijo con voz asustada:

- Mi señor Bhishma, cuando entraste en la sala para llevarnos a la fuerza, yo estaba en ese momento colocando la guirnalda en el cuello del rey Salva; ya le había escogido como mi esposo.

A lo cual añadió el joven príncipe:

-Yo no creo que sea correcto casarme con una mujer que en su corazón ama a otro hombre.

Bhishma y Satyavati sentían igual, por lo que Bhishma le habló así:

- No es correcto tenerte aquí, puesto que ya haz elegido marido. En una carroza serás conducida a la corte de Salva.

Amba llegó ante el rey Salva con el corazón rebozante de amor, y le dijo:

- Mi señor, dado que tú fuiste quien elegí por esposo en el Swayamvara, el noble Bhishma me envía de vuelta a ti. Por favor, acéptame.

Tras soltar una carcajada, Salva le dijo:

- ¿Aceptarte? ¿crees que soy un mendigo para aceptar regalos de mi enemigo? Devavrata nos derrotó a todos y de acuerdo al Dharma de los Kshatryas, Bhishma es ahora tu señor. Él es tu marido. Ve y pídele que se case contigo. Yo no puedo aceptarte.

 Cuando Amba regresó a Hastinapura y se presentó ante Bhishma, sus ojos estaban llenos de lágrimas y su corazón humillado. Bhishma se sorprendió de verla en esa condición y le preguntó:

- Mi viaje fue inútil- respondió Amba-. Salva me ha dicho que según el Dharma Kshatrya eres tú quien se ha de casar conmigo, por lo cual ahora yo no tengo marido. Yo no quiero quedarme soltera para siempre; por favor, cásate conmigo.

El corazón de Bhishma se llenó de compasión y lástima por aquella mujer cuya vida se había arruinado por su culpa. Y con dulzura le dijo:

- Me apena mucho esta situación, pero no puedo casarme contigo. Sabes que he prometido ser un Bramachari (hombre célibe)  toda mi vida. Esto parece ser juego del destino, pues si pudiera me casaría contigo. Vuelve junto a Salva y trata de convencerle de que se case contigo, pues yo no puedo hacer lo que me sugieres. – Tras decir esto, Bhishma se alejó de su presencia.

Amba pasó así diez años con su corazón lleno de odio hacia Bhishma considerándolo el causante de su infelicidad. Se fue al bosque para reunirse allí con varios ascetas. Les contó su historia y les expresó su deseo de permanecer con ellos practicando austeridades y mortificaciones. Y sucedió que a aquella ermita llegó también el gran Hotravahana, el abuelo de Amba, quien después de confortarla le dijo:

- El gran Bhargava, el guru de Bhishma, es un gran amigo mío. Él ordenará a Bhishma que se case contigo; él no puede desobedecer a su guru.

Unos días mas tarde Bhargava vino al bosque y Hotravahana le contó la tragedia de Amba. El gran sabio movido por la compasión le dijo:

- Hablaré con Bhishma y le pediré que se case contigo, seguramente me obedecerá.

 

Así pues mandó llamar a Bhishma, el cual en cuanto tuvo noticias se apresuró a su presencia y se postró a sus pies preguntándole:

- ¿Qué queréis de mí?

Y Bhargava le dijo:

- Le he prometido a esta mujer que te haría casar con ella para aliviar su profunda amargura. Debes ayudarme a mantener mi palabra: debes casarte con ella.

Bhishma giró la mirada sobre Amba, y luego mirando a su guru con tristeza le respondió:

- Mi señor, tú conoces el terrible voto que he asumido: no puedo casarme. Aunque me lo pidas, no puedo casarme.

Su guro en el arte de las armas trató de convencerle pero todo fue inútil, permanecía firme en su voto. Bhargava se enfureció y le dijo:

- Si no lo haces te maldeciré o tendrás que pelear en duelo conmigo.

 

En medio de tal dilema Bhishma tuvo que decidir y prefirió luchar.

 

Le dijo:

-Mi señor, tú sabes cuanto te amo. Pero prefiero luchar antes que ser maldecido por quien me ama.

Capítulo V:  El torneo de Kashi 1Una terrible batalla se desencadenó entre ambos y los dioses de los cielos la presenciaron. La batalla continuó durante días y noches en un alarde de valor por parte de ambos, hasta que Bhishma decidió lanzar el astra (arma específica) llamado Prashwapa, lo que significaba la destrucción del mundo. Los dioses encabezados por Narada y Rudra intervinieron y le dijeron:

- Bhishma detén esta lucha. No envíes el astra. Tú no eres quién ha de destruir el mundo, otro será quien lo hará-. Y le convencieron de qué tenía que ser él el primero en ceder en la lucha, pues de lo contrario sería una ofensa a su guru. Bhishma aceptó y dejó de luchar, acabando así el combate.

Bhargava le abrazó en reconocimiento a su valor y girándose hacia Amba le dijo:

- No puedo alterar la determinación de Bhishma; por favor vete, pues tu deseo no ha de cumplirse.

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